
... quizá sea una habitación, con nueve cosas y una cosa más
(Que no es solo una cosa más).
Fulano de Tal
Siglo XXI DC.
Él dormía solo en su monoambiente, a su lado, solo:
1 La compu,
2 La mesa de luz, (que tenía la luz apagada, o sea la “mesa sin luz...”)
3 El placard, (ordenado por la mitad)
4 La puerta del baño (cerrada)
5 La mesa (con fotocopias vasos y libros)
6 La biblioteca (con Freud, Nietzche, Perón, la Constitución, y varias cosas más)
7 El almohadón en el piso –porque él no usa solo más que una almohada-
8 El amplificador (áfono)
9 El escritorio (con papeles y cosas)
Por el otro lado –opuesto, por supuesto- solo las hendijas que filtran la luz del patio. El patio sí es amplio, el monoambiente no. Pero, en referencia a la soledad de él, es más grande que el patio, y que el universo mismo.
Ella lo despertó, le susurró al oído –aunque antes sabía mordérselo entre jugueteos amorosos inolvidables- y le dijo: “Veni... vamos a dar una vuelta por las habitaciones”.
-Acá tenés tu pava, tu mate, calentito y amargo como te gusta, ¡buen día!
-Hola amor –o la besó, o ella lo besó a él o ambos se besaron, eso no lo sabe ni siquiera el autor.-
-Gracias, me pone contento el gesto.
-Ella, con ironía pero amorosamente: “Gracias, me pone contento el gesto, me pone contento el gesto ¡¿te pone contento el gesto?¡ ¡Si estás hecho un tontito! –Sonrieron cómplicemente.-
-Ahora, el autor sí está seguro que fue él quien empezó a besar, a besarla con pasión y ternura.-
-¿A dónde querés llevarme? –interrumpiendo los besos le dijo...-
-Ella: a tus otras habitaciones...
-ÉL: ¿qué tiene de novedoso el paseo?
-Ella: ¿que qué tiene de novedoso el pasado? no se, vos dejá que la vida fluya
-Él: eso siempre suelen decirme
-Ella: sí, pero yo no suelo, yo soy yo.
-Ella era ella, y él..., juró que iría sí y solo si llevaban el mate en el termo, o el agua caliente en el termo, y el mate aparte... no importa.-
-Ella: Mi vida, ¿éste es otro capítulo cualquiera de Cualquiera – Cualquiera?
-Él: Es, digamos, uno más en mis días solitarios mono ambientados.
-Ella sonrió y le preguntó si eso era la felicidad o una especie de melancolía tenue que, de todas maneras, encendía la luz de sus días, y las frías manos de sus noches.
-ÉL: Solo es lo que es. Como Dios. O como una canción de Oasis, no lo quiero racionalizar. Es y punto.
-Ella: Pero vos estudias filosofía mi vida, no podes no-racionalizar nada, y menos tus estados de ánimo, tus ideas, tus sentimientos.
-Él: solo quiero abrazarte y oír el silencio. Eso, es una forma de racionalizar, eso que te acabo de decir.
-Entraron en la primera habitación, ya habían hecho el cambio de la pava al termo, y del termo, obvio, a los primeros mates calentitos de la mañana. Ella le convidó facturas, pero él dijo que estaba cuidándose y prefirió unas rebanadas de pan integral: solo dos.
-“Acá hay violencia, hay una herida, y un golpazo de puerta marcado con un signo de interrogación gigante y onomatopéyico. Afuera de esta habitación hay bronca, hay mucho desconcierto, generacional si se quiere. Hay mucha empatía, mezclada con dolor, con sinsabores. Es una mezcla entre amor incondicional, con bronca, muchísima bronca. Bronca no racionalizada. Faltan cuadros con pinturas fuertes, marcadas, faltan que estén las paredes rayadas por la ira, falta, por sobre todo una caricia, y hay un YO, que mira desde afuera, con un signo de preguntas más grande que el de la puerta de la intriga.” - Palabras de él, intrigado, asombrado, metafísicamente inquieto, por el surrealismo de la imagen de esa habitación, deshabitada...-
-Ésta no, vamos..., me pone mal. –Impuso ella, nerviosa, sin ganas de mirar, y mucho menos para atrás... y el...-
-¡Mi signo de pregunta...!, solo quiero sacar el signo de pregunta de mí.
-Igual, ahora ya es tarde, las cosas ya pasaron. La habitación ya está deshabitada.
-Es cierto, es que solo... me intriga.
-¿Está rico el mate?
-Excelente.
-Hicieron varios pasos en círculos, y cayeron de pronto en otra habitación. Ésta, aunque desolada, estaba separada.-
-Ella: Vos allá, y yo acá... o yo allá, y vos acá... o los dos allá... yo para allá y vos para allá...
-El: yo soledad, vos ser
-Ella: ¡No!, ¡los dos ser!, pero cada uno en cada uno de los lados –opuestos, (de nuevo, aclara el autor)-
-Llegó el turno del pasillo, angosto, pero ancho, largo pero corto.-
Mate 345, le toca a el:
-El: Se extraña, te extraño, es extraño, soy extraño... pero es distinto. Todo y yo, somos distintos, y vos...
-Ella: Sí, que se yo..., lo que pasó, pasó, lo que fue, fue y lo que es, es, siempre dijiste cosas más o menos así
-El: Be Here Now, Ser Aquí y Ahora.
-Ella: Éste pasillo me gusta, porque permite que el mate no se enfríe tanto, hay una especie de reparo
-El: No, hay amparo, no tengas reparo en decir que no hay reparo, sino amparo. Seguridad.
-Ella: La seguridad es el otro, no la soledad, el aislamiento, el prejuicio...
-El: Aunque a veces...
-Ella: No, ¡nunca!, o bueno, sí, tal vez algunas veces sí, pero no tiene que ser cotidiano, no tendría que ser cotidiana, no tiene por qué ser patológica, ¿entendés? Tiene que ser una entre millones, no la única.
Mate 346, para ella...
-Él: Tenés razón, siempre tenés razón, la mujer es la razón, y yo soy nene. Soy muy chico
-Ella: Vas a tener 80 años y vas a seguir siendo un bebé...
-ÉL: Si, tenés razón. Tengo que madurar, pero bueno... ¿quién es maduro y quién no?
-Ella: ¡No! No te escapes, no racionalices, solo madurá...
-El mate 347 se cayó sobre el teclado de la compu, donde alguien escribía, quizá yo –el escritor-, quizá él, o tal vez ¿por qué no? ella, que, en definitiva era la musa –o la musa definitiva-. Quizá era ella quien, en verdad, digitaba toda esta compañía en el mono ambiente con nueve cosas y una persona -que anoche dormía, y hace un rato se despertó con una idea-. Se despertó solo a tomar unos mates, y ponerse a estudiar lógica.
Anoche, en vez de desvelarse, él –o quizá el autor- había escrito algo parecido a esto, parecido a la tristeza:
No siento nada
Mi vida está vacía
Me odio
Odio todo
Apatía
Tristeza
Desolación, y, a su lado:
“Azulada nada”
Nadada ahogada
Apurada y arrebatada
Salía de la nada, como salida de la nada:
“Toda la nada es nada”
Amada nada:
Desolada,
Deshojada,
Despojada,
Desinteresada en mí...
Amada nada:
Desolada
Deshojada
Despojada
Desinteresada... en mí
Por mí. Sin mí.
Pero conmigo
Solo.
-solo yo, yo solo...
Es lo mismo...
Soy Yo.-